Raspado

Raspado de una caña de oboe

En primer lugar antes de empezar el raspado tendremos que aplicar especial cuidado con el atado (tengo un video que explica el proceso). Estos serían los puntos a seguir:

  • Atar hasta el final del tudel, no sobrepasarlo.
  • Si la pala es muy ancha respecto del tudel, debemos atarla un poco más larga 74-75mm. Esto es importante para minimizar los riesgos del despalado posterior de la caña.

Las medidas que indico en el dibujo de la derecha son medidas de referencia con una caña cortada a 72mm total. Esta medida la realizaremos desde el tudel hasta el principio de la punta. La indicación que dejo de 71mm es donde empiezo a raspar la punta antes de cortar a 72 (por tanto la longitud de la punta será de 1mm aproximadamente). Toda la parte de la punta (amarillo) que queda hasta el final de la caña la rasparemos mucho más fina que el resto. Pero con mucho cuidado ya que la podremos romper fácilmente.

 

Posteriormente realizaremos la parte trasera, conservando el corazón de la caña (parte central roja) mucho más consistente que las vías laterales que quedan blancas. Es importante que esta referencia del corazón de la caña quede muy clara, ya que de lo contrario si nos pasamos en esta parte central la caña resultará con un sonido y una afinación defectuosos. Yo normalmente no me suelo guiar por medidas de espesor, pero se pueden usar a modo de referencia. A continuación indicaré las medidas aproximadas que tienen mis cañas

 

Medidas de espesor de referencia

Con la ayuda de un micrómetro podemos obtener las medidas para saber hasta donde debemos o podemos raspar, cada una de las partes de la caña. Estas son las medidas que yo uso aproximadamente:

  • Punta de la caña: normalmente dejo la punta de la caña de 1mm de larga y con un espesor de unos 0,08 a 0,10mm.
  • El corazón de la caña en su parte inicial (justo después de la punta) entre 0,30 a 0,35mm.
  • El corazón en su parte trasera (donde se forma la U) lo dejo en unos 0,50mm.

Las vías laterales al corazón no las mido, simplemente voy rebajando más hasta que el sonido es lo suficientemente fácil. La distancia total del raspado desde la punta de la caña hasta la U es de unos 10mm a 11mm. Estas medidas siempre son aproximadas, pero son una buena referencia como base. A partir de este momento voy a ir comentando que ajustes hacer para conseguir adaptar la caña a nuestra forma de tocar.

Ajustes o retoques de la lengüeta

Cuando ya tenemos la lengüeta en las medidas aproximadas arriba descritas, la caña debería emitir ya un sonido. Si nos cuesta hacerla sonar y la apertura de la caña es razonable, entonces rasparemos de forma general por toda la superficie de la caña, respetando como ya he dicho el corazón. Es importante que esto lo hagamos de una forma muy suave y proporcionada, ya que si nos pasamos ya no habrá vuelta atrás.

Soluciones a problemas comunes:

  1. La caña suena demasiado estridente: Cuando tenemos este problema la forma normal de actuar será rebajar los laterales de la caña, -los bordes donde se tocan los dos extremos de las palas-. Esta operación es peligrosa y debemos tener mucho cuidado ya que si nos pasamos dejaremos la caña sin resonancia, y con un sonido muy “ahogado”.
  2. La caña suena fuerte en los graves: Nos cuesta emitir las notas graves y suena demasiado alta de afinación. Entonces debemos rebajar la parte de atrás de la U. También con mucho cuidado, y comprobando el sonido cada pequeña modificación. También puede funcionar bien quitar se las vías de la parte de atrás sin quitar casi del centro. Si con estas operaciones vemos que no obtenemos resultados y la caña continua con una afinación alta, probaremos a alargar algo más el raspado haciendo la U un poco más larga.
  3. Los ataques cuestan: Si nos cuesta emitir el sonido y el staccato no es fluido, entonces debemos raspar de la punta de la caña. Es importante para realizar esta tarea que usemos una placa lo más plana posible, ya el raspado de la punta debe ser con la navaja completamente plana sobre la caña.
  4. La caña tiene un buen sonido, pero resulta pesada en todos los registros: En este caso lo que debemos hacer es raspar con mucho cuidado el corazón central de la caña. Como he dicho anteriormente, esta parte es muy delicada, pero es necesario ajustarla bien para poder tocar cómodamente. Por ello rasparemos con mucho cuidado, y comprobaremos a cada poco la vibración de la caña.
  5. Las notas agudas resultan difíciles de mantener: Otro ajuste importante es cuando hemos rebajado bastante la parte de la punta de la caña, y el corazón en su parte inicial, pero nos encontramos con que las notas del registro agudo y sobreagudo requieren mucha presión para mantener. También notaremos que el sonido de la caña es muy rígido, resultando complicado cambiar de matiz. En este caso yo recomiendo rebajar de la parte trasera del corazón central. Este paso todavía es más peligroso que el anterior, ya que la parte central trasera del corazón es la que le da toda la estabilidad a la caña. Por tanto si la rebajamos demasiado, corremos el riesgo de dejar la caña sin consistencia.
  6. La afinación es demasiado alta: Si las medidas son las correctas (recordemos medida total 72-73mm) en primer lugar procederemos a alargar un poco el raspado, pero con mucho cuidado y probando siempre la caña para ver como responde. Otra opción que ayuda si la afinación es un poco alta y el sonido algo estridente, es quitar de las vías manteniendo el centro. Esto es aconsejable que lo realicemos con ayuda de una lengüeta ovalada, ya sea de plástico o de madera. Quitar de las vías ayuda a conseguir un sonido más oscuro y por lo tanto la afinación puede bajarse algo. Normalmente las lengüetas que se quedan altas de afinación tienen una mejor solución que las que se quedan bajas, ya que una afinación alta es sinónimo de caña dura por lo tanto admitirá que se pueda rebajar, sin embargo una lengüeta baja suele ser sinónimo de caña demasiado floja.
  7. La afinación es demasiado baja: Si la afinación es demasiado baja puede deberse a varias razones: es posible que la lengüeta sea demasiado larga, puede que la caña esté demasiado abierta o también que el raspado sea demasiado largo. Para cada situación emplearemos un método diferente, pero si no queremos marearnos demasiado, lo primero que deberíamos hacer con una lengüeta baja, será cortar un poco la punta, a penas medio milímetro o menos. Después rehacemos la punta y probamos. Si la caña está demasiado abierta puede que sea problema del diámetro del tubo (a más diámetro de tubo las cañas se quedan más cerradas, a menor diámetro las cañas se quedan más abiertas) pero este factor lo tendremos que controlar antes de hacer la caña. Cuando está hecha ya sólo nos queda rebajar de los laterales (bordes) y en última instancia alargar un poco el raspado, para ayudar a que la caña se cierre.

Esta pequeña guía es un primer paso para el retoque de la caña de oboe. Nos aparecerán muchas más dudas durante el proceso de fabricación, pero solo nuestra propia experiencia nos ayudará a salir del paso en cada situación con mejor o peor resultado.